1
Elige un segmento representativo
Selecciona un fragmento corto con los defectos que te interesan: rostros poco definidos, tejidos finos, vegetación, movimiento de cámara o artefactos de compresión. Incluye un corte si son habituales en tu proyecto y conserva el material original sin modificar para revisarlo en paralelo.
2
Registra la configuración de cada procesamiento
Ejecuta ambos métodos con las mismas dimensiones de salida previstas, si tus herramientas lo permiten. Anota la implementación, el hardware, los ajustes, el tiempo de procesamiento y los intentos fallidos; esas condiciones forman parte del resultado, no son detalles secundarios.
3
Examina los fotogramas y el movimiento
Compara primero los mismos instantes y después reproduce los resultados. Busca bordes estables, texto legible, rostros uniformes, grano natural y texturas que no parpadeen. Prefiere el resultado que resuelva el problema del material original sin introducir otro más molesto.